Hola, papás y mamás. Si tuviéramos que puntuar del 1 al 10 a la Guardería ABC, en cuanto centro educativo: método de enseñanza, instalaciones, servicios, etc, no dudaríamos en ponerle un 10. Y si tuviéramos que puntuar a las educadoras que la componen: Fina, Nieves y Mª Carmen, les pondríamos otro 10 a cada una. Para nuestro hijo Hugo, la Guardería ABC, ha sido su segunda casa, como una familia, donde se ha sentido protegido, y donde ha empezado a abrirse al mundo, pero sobre todo, a dar y recibir amor y cariño.

Y, contando brevemente nuestra historia… “Llegaron a Torremolinos, unos papis primerizos, con su hijo recién nacido entre sus brazos. Les costó muchísimo adaptarse al principio; sobre todo a la mami, que se sentía sola ante el peligro, en una ciudad totalmente desconocida. Cuando llegó el momento, decidieron llevar a su hijo a la guardería. Preguntaron en la única que conocían. Pero, había algo que no terminaba de gustarles. Así que empezaron a investigar, a indagar, hasta localizar a la Guardería ABC. Concertaron una cita y -¡síííí, ésta es la Guardería de nuestro hijo!. No sabían explicarlo con palabras, pero sentían que en ese maravilloso lugar su hijo debía crecer y formarse. Les impresionó su amplio patio con juegos, la iluminación que todo lo cubría, el colorido y la sabiduría que desprendían sus paredes…, el orden y la limpieza, que todo a su alrededor reflejaba”.

El primer día de guardería fue horrible, era nuestra primera separación madre-hijo. El lloraba y lloraba y no quería separarse de mis brazos. Me acuerdo de que Nieves cerró la puerta de entrada y seguía escuchándolo llorar y llorar, para mí también fue muy doloroso… y ahora puedo dar fe de que es cierto eso que dicen de que “los padres lo pasan peor que sus hijos”. Doy gracias a las fotos que me enviaba Fina, porque me ayudó muchísimo, a saber cómo estaba. Y sobre todo, saber lo que hacía y aprendía cada día, me llenaba de satisfacción; así que leer los mensajes de la guarde me emocionaba y los agradezco muchísimo.
Recuerdo que el primer mes le costó un poquito adaptarse (jajaja, como a los papis), sobre todo dejar de lado la mamitis; pero a partir de ahí, poco a poco empezó a entusiasmarse y a gustarle ir a la Guardería. Así que nada más terminar de vestirlo con su uniforme corría a la puerta para que nos fuéramos…,¡qué alegría, verlo así!.

Entró en la guardería sin hablar, sólo emitía sonidos; asunto que al principio a todos preocupó…pero a su ritmo y a su debido tiempo, Hugo comenzó a hablar, a comunicarse, a aprenderse los nombres de sus profesoras, de todos los niños, los números, los colores en español e inglés, a gritar y a cantar; entre otras cosas.

Dejamos un niño con un apego excesivo a su madre, que no hablaba, que no se comunicaba y recogemos a un niño despierto, cariñoso, creativo, que habla, se comunica y que cada día aprende más y más palabras, que sabe comer sólo, que ya no utiliza pañales, pero sobre todo, que quiere mucho a su Guardería ABC y a todas las personas que la componen.

Gracias Fina, Nieves y Mª Carmen. Gracias por ser cómo sois. Gracias por brindarnos vuestra amistad, siempre os tendremos presente en nuestro corazón y nos encargaremos de que Hugo también lo haga, porque sois parte de su vida.

Os queremos

 

4 septiembre, 2016

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