Mila y Antonio
13 julio, 2015

En el año 2005 tuvimos nuestra primera hija, primerizos, (ya sabéis lo que significa), Mila no se atrevía a dejar a Daniela con tan solo unos meses en una guardería, así se hizo, Mila se tomó una excedencia en el trabajo hasta que nuestra pequeña tuviera un año.

Llegada la fecha tocaba elegir una guardería, preferíamos una que fuera familiar, lejos de aquellas que están institucionalizadas, con normas estrictas, poco accesibles a la hora de comunicar con quién ha de cuidar de nuestros hijos, que nos diera sensación de seguridad, cercana a casa. En la zona de Playamar disponíamos de unas cuantas, las visitamos todas, mantuvimos una conversación con el personal de cada una de ellas; la Guardería ABC se ajustaba a lo queríamos, así mismo la elegimos para una tarea de suma importancia: cuidar de Daniela.

El trato fue excelente, diariamente nos tienen informados de nuestra hija, que si come, si no come, cosas que poco a poco empieza a hacer,…entretanto viene la parejita Darío. Conociendo ya a las educadoras de ABC y el trato que dan a los niños, Mila no se plantea pedir excedencia y con tan sólo 4 meses lo matriculamos.

Como no hay dos sin tres nace Alejandra sin ningún género de dudas nuestra guardería es ABC, las educadoras, ya amigas y por su nombre Fina y Nieves, las personas más adecuadas para cuidar de nuestros hijos.

Esa es nuestra experiencia la de Mila y Antonio como padres; Daniela, Darío y Alejandra como hijos, desde 2006 a 2013 mantuvimos nuestra relación con la Guardería ABC, y la satisfacción de haber acertado en la elección, con unas educadoras a las que tenemos en alta estima.

Nuestros hijos fueron tratados con dedicación, laboriosidad, la mayor de las paciencias y mucho, mucho cariño.

Fina y Nieves, gracias por todo.